Pilinguiña Non de Dios

19 Enero 2009

EL PIRATA MILLONARIO (capítulo VII)

Archivado en: Historias — Pilinguiña @ 3:08 pm

Lo segundo fue reunir a las mujeres de mi familia y nuestras amigas. A las amigas de mis hermanas les aboné en su cuenta mucha pasta para que pudieran pedir una excedencia en el trabajo y nos pudiéramos largar todas juntas una temporada. Mis hermanas,  sus mejores amigas, mis amigas y mi mejor amigo, dejaban de trabajar para siempre.

Primero las llevé al Gran Hotel de la Moja, (el nombre no es casualidad), cerrándolo para nosotras solas. Contraté a los mejores masajistas,  estilistas, peluqueros y maquilladores del lugar, así como  actores,  animadores culturales,  que no culturistas, que leche, una vez pensado, también… calla, calla decían ellas…

Entre masajes corporales, chapuzones en la piscina, relajantes mascarillas faciales, depilación laser, bailes mañaneros, galopadas en caballo, paseos en bici, caraokes nocturnos, cenas maravillosas y bebidas refrescantes y/o colocantes, pasamos unos felices días  disfrutando, en  la noche de despedida, de un maravilloso baile de gala.

Los días restantes mantuvimos los masajes, la dieta saludable, el ejercicio moderado o no,  pero en distintos países. Estuvimos en París, después en Italia donde mi hermana tercera saludó al mismísimo Papa, (momento en que fue abandonada por su fe),en Grecia y en Turquía.

Volvimos para reunirnos con nuestras familias que nos esperaban en Vaqueira,  lugar al que habían vuelto nuestros consortes después de pasar varias semanas por ahí, a lo grande, donde querían y cómo les había apetecido hacerlo.

 

Vergüenza tendría que darme lo rácana, superficial, frívola e insolidaria que estaba siendo mi aventura, pero los ricos somos así…

 

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