Estos días he estado muy liada con la mudanza de casa y con cierto asuntillo vivido la semana pasada.
Reventadita de tanto trabajo, con la escoba en una mano y el trapito en la otra, estuve sin parar desembalando cajas y cajas.
Habría jurado que había tirado los mil cachivaches que no sirven para nada y las ropas del siglo pasado, sin embargo, tenía mil cosas que colocar, entre ellas, la cazadora vaquera de los 70, alguna hombrera de los 80, mi vestido alucinante de los 90 y unos cuantos móviles de decimonovena generación. Todo ello fui realizándolo con la inestimable ayuda de mi querida hermana la tercera.
Aquella fatídica mañana estaba feliz con mi nueva y luminosa casa y disfrutando toda la semana de vacaciones. Pusimos la música a todo trapo bailoteando mientras trabajábamos. Todo era alegría hasta que, para mi desgracia, mi querida hermana tuvo una visión mientras limpiaba el espejo del baño y yo me acerqué a admirarme un poquito.
Clavando sus ojos en mis labios me hizo esa pregunta, esa que nunca hubiera querido escuchar de sus labios.
-¿Pilinguiña? ¿Tienes bigote? – cambiando el tono de inmediato a – Pilingiña, ¡Tienes bigote!
-¿Qué dices? ¿En serio? – Ante su cara de apenada sinceridad, repetí atemorizada y con menos fuerza, – es imposible, jamás he tenido bigote… tú lo sabes, nosotras no nos depilamos el bigote… nuestras otras hermanas sí, nuestras amigas sí, las conocidas también, casi todas las tías se lo depilan, pero ni tu ni yo hemos tenido bigote jamás. No me gastes esas bromas que me da la taquicardia.
-Pilinguiña, que sí, joder, que tienes bigote, que te ha salido, pero no te preocupes, no pasa nada, se quita en un plis plas y casi no duele – continuó intentando ser conciliadora, caritativa y creyendo que con ello me ayudaba, solidaria – verás, el mes pasado mi hija me detectó el mío y mira –dijo ufana metiendo los labios para dentro y acercando su nariz a mi cara – ni un pelito.
No daba crédito, ¿ella también?, pero si éramos el último reducto de la feminidad mundial, dos tías que nunca se habían quitado el bigote, Dios mío si era lo único del cuerpo que no me había depilado nunca. Además si fuera cierto, me lo hubieran dicho, que no iba a ir yo así, con el mostacho puesto y que nadie tuviera la decencia de decirme “Pilinguiña, tienes una pelusilla que casi no se ve, pero que se nota…”, algún decente ser humano me hubiera dicho la verdad, esa verdad que no quería escuchar, “Pilingiña te salido un mostachillo prepuber!, aquello, aunque era muy doloroso, alguien tendría que habérmelo dicho.
A mí jamás se me hubiera ocurrido mirarme con las gafas para ver si tenía bigote, nunca hubiera creído capaz a mi cuerpo de semejante salvajada, ni se me hubiera pasado por la cabeza.
Seguían surgiendo cajas y cajas del camión de la mudanza que amontonaba un caballero que me tenía el olfato destrozado a causa de esos sudores de trabajos forzados. Pero yo no sentía lástima por él ni por nadie. Solo pensaba en el terrible descubrimiento filial.
Para colmo las puñeteras gafas no aparecían por ningún sitio, desesperada por ver al “infame”, opté por una lupa.
Con la lupa los detecté, eran poquitos y pequeños pero con la suficiente entidad y largura pertinente para que saliera corriendo en busca de una perfumería.
-Por favor, me puede dar cera para el bigote – pregunté valerosa mientras me preguntaba ¿será una pesadilla? ¿Cómo iba a ser yo la que estaba allí, a mi edad, solicitando tan descaradamente un objeto tan detestable?
Rápidamente y antes de continuar trabajando en la mudanza, mi hermana retiró de mi labio superior esas pelusillas que comenzaban a despuntar sobre todo en los laterales. Sé que ella no era consciente de mi sufrimiento ya que muy animada puso bajo la lupa lo retirado con la cera.
Mirando esos pelillos, sentí que había desaparecido para siempre el último vestigio de mi virginidad corporal y que nunca volvería a ser la misma
PilinguiñaDeMudada
¿comprobaste bien los espejos?…
Gracias por la sonrisa de buena mañana.
comentario por kaos — 5 Marzo 2009 @ 8:47 am |
Kaos, no me lo recuerdes, ahora me toco constantemente y me miro y remiro por ver si esos pelillos vuelven por sus fueros.
Cómo es una novedad en mi vida (anda, algo positivo), tengo que contabilizar los días que tardan en volver, para destruirlos y no dejar ni rastro.
Me preocupa que se me arrugue la parte del bigotín al tener que arrancar, con tanta saña, a esos traidores.
Gracias a tí.
comentario por Pilinguiña — 5 Marzo 2009 @ 3:19 pm |
Cuando el bigote de tu vecina veas afeitar
…pon el tuyo a remojar
comentario por Tesa — 5 Marzo 2009 @ 9:57 pm |
jeje, Tesa, traidorcuela. Solidaridad, dejémonos el bigote, las piernas y entrepierna con los pelillos a la marrrrrrr, serena. Vivamos la libertad, expandamos nuestras melenas… si todas nos animásemos…pero me gustaría ver a la primera…Qué profundas reflexiones las mías…
comentario por Pilinguiña — 5 Marzo 2009 @ 10:18 pm |
He llorado de risa con este relato, especialmente con “Dios mío si era lo único del cuerpo que no me había depilado nunca”, porque es mi fémino-batalla. De todas maneras es algo normal tener un poco de vello y, como le dicen a los hombres calvos o de poco pelo: Hay una pastilla para volver a tener pelo, sólo hay un pequeño efecto colateral. ¡Tendrás una t…as estupendas!
¡Más vale bigote en mano que t…a volando!
comentario por Noir — 5 Marzo 2009 @ 10:38 pm |
Noir, solo me faltaba, que me creciera el bigote y me quedara sin tetas. !no por favor!¿qué será lo próximo? levantarme cantando “y sigooo sieeennndooo el Reyyyyy”, por lo menos.
comentario por Pilinguiña — 5 Marzo 2009 @ 10:51 pm |
Para tu consuelo te diré que mi padre tenía un estupendo dicho para estos casos: “A la mujer con bigote, no le pidas dote”, que quería decir, en su sabiduría tradicional, que una mujer con un ligero vello sobre el labio superior no había que pedirle que tuviera dinero ni ninguna otra cosa, porque con ese detalle ya era todo lo que un hombre con sabiduría erótica pudiera desear; o sea, que un bigote femenino es irresistible para un buen conocedor. Así que ya sabes… Tú misma.
comentario por Fuensanta — 7 Marzo 2009 @ 8:06 pm |
Con tu mínima virilización, los de publicidad le llamaban sombra del labio superior pero a mi me gusta más bozo, me viene a la memoria un recuerdo adolescente de un amigo que a los dieciséis o diecisiete años se sentó en el sillón del peluquero y pidió con la exigencia de la juventud, córteme el pelo y aféiteme el bigote. El peluquero situado detrás de él, asomó la cara tras su nuca y preguntó ¿qué bigote? destrozando la poca estima que uno tiene a esos años y que con el paso del tiempo se va haciendo menor. Y para afirmar a Fuensante añadir que ante la duda la más peluda. ¡Ay, atletas de la Alemania oriental!
comentario por lcastrosaez — 8 Marzo 2009 @ 7:49 pm |
Donde yo vivo dicen “mujer con bozo, beso sabroso”… algunas se lo creen ¡pero MUY pocas! Maravilloso escrito, como siempre. Gracias por no desaparecer, como parecía ser la amenaza inminente. Habíamos varios realmente preocupados….. Es un gran alivio saber que permaneces ahí. Ah! y felicidades por la nueva casa. Ah! Y feliz 8 de marzo también (el día menos “políticamente correcto” posible para leer tu historia, pero así son las cosas).
comentario por Milla — 8 Marzo 2009 @ 10:16 pm |
Me gusta a mi lo del bozo; mientras no sea bigote de guías tiene su encanto, y como bien dice el refranero: “donde hay pelo hay alegría” y que cada uno se lo aplique a donde quiera.
Por cierto, ni se te ocurra arreglartelo como Clark Gable, te daría un aire pelín decadente y con motivación política.
No te preocupes Pilinguiña, te seguiremos queriendo con mostacho, con barba, o lo que tu quieras, Estás por encima de cuatro pelos de ná.
Un beso
comentario por Ernesto — 10 Marzo 2009 @ 5:15 pm |
Hola buenas noches pilinguiña la verdad es que ya te hechaba yo mucho de menos sobre todo esos relatos impresionantes que son extraordinarios, la verdad es que me has dejado anonadada, con todo lo que nos has contado.
M
comentario por beguito — 10 Marzo 2009 @ 9:39 pm |
Me imagino la situacion de tu hermana y tu las dos muertas de la risa una y la otra con una preocupacion impresionanta, la verdad es que me has hecho que al final llorara de la risa mas que nada porque, deverdad que eres impresionante, y desde luego a mi me gustaria ser como tu que te tomaras la vida como te la tomas tu, la verdad es que gracias por volver a escribir la verdad es que se que esto es algo superficial pero que tu te lo tomas un poco todo asi. besitos beguito
comentario por beguito — 10 Marzo 2009 @ 9:44 pm |
¡Hay PilinguiñaDeMudada! No sabes lo bien que me ha venido leer este relato tuyo, estaba yo un poco preocupada con cosillas familiares y plaf, la risa me ha dado de verdad. Eres genial, ahijada, no sabes que contenta estoy de ser la madrina de una chica como tu, y, ahora sin bigote…
Nada, Pilinguiña, sigue, no canvies y haznos reir un poquillo que eso es lo que nos conviene.
¡¡¡Por favor ne entres en crisis de escritura!!!
Un beso muy fuerte
Paquita
comentario por Paquita cervera — 11 Marzo 2009 @ 11:45 pm |
A todos gracias, mil gracias por comentar.
Fuen, no sabía yo de esos buenos conocedores… mira que no le vuelvo a tocar y que crezca hasta que se me enganche con los colmillos. Todo por conocer…
LCastroSaez, veo que tú también hijo mío. Fuen creo que tenemos un conocedor en ciernes.
Milla, lo de bozo es por aquello de que ¿esboza el jodío?
Ernes, veo que por cariño hasta la pelusilla bozonera es perdonable. Eso es amistad y lo demás gilipolleces.
Begito guapa, gracias por andar por aquí.
Madrinaaaaa, no sabes cómo me alegro de haberte entretenido un poquito.
Besaros fuerte
comentario por Pilinguiña — 14 Marzo 2009 @ 7:21 pm |