Pilinguiña Non de Dios

18 Enero 2009

EL PIRATA MILLONARIO (capítulo VI)

Archivado en: Historias — Pilinguiña @ 12:53 pm

Al día siguiente se presentó en mi casa el director de mi banco, un señor que no había visto en mi puñetera vida, el que manejaba los hilos  en mi cuenta, esa donde a primeros de mes ya han arrasado los de la luz, casa, agua, teléfono y créditos. Asquerosamente amable me explicó que el motivo de su visita que no era otra que la de comunicarme personalmente que alguien me había ingresado doscientos millones de euros en mi cuenta.

Recuperada del susto, mi mente entró en un desconocido, hasta ese día,  estado de levitación avariciosa indescriptible.

Llamé  a mi amiga que es economista de las buenas y a un conocido que es el hombre más desconfiado que he visto en mi vida para explicarles lo ocurrido,  no fuera a ser un tema de narcotráfico y que me viera en el trullo en veinticuatro horas. Analizaron todo. Era una donación legal y real aunque el dadivoso generoso no deseaba identificarse.

Fue fácil, lo primero que hice fue dejar mi trabajo y… eso mismo, lo que todos haríamos, eso es lo que hice. Casi me quedo manca, qué dolor

Inmediatamente me fui a  comprar el edificio donde viven mis padres que tiene 7 plantas,  con lo que les ponía a cada una de mis hermanas un piso en el centro de Madrid que,  unificando las dos puertas de cada planta, eran casas de casi 300 m2, así por la patilla, uno para cada una. En vista de la pasta que me estaba dejando en inmuebles, compré una inmobiliaria y una constructora para ponerles casas a cada uno de mis sobrinos y sobrinas. A mis amigas y amigo también, eso sí, a los que no tenían hijos se las ponía en usufructo (así volverían a mí). A mis padres, los subía al tercero mientras remodelaba su casa con las mejores calidades y domótica. Luego bajaban todos a esta casa y a mis hermanas les dejaba diseñarse sus propias casas, con todo lujo, gastando a placer.

La del tercero, mi hermana solidaria, me obligó a dar el 7% del diseño a los pobres.

17 Enero 2009

EL PIRATA MILLONARIO (capítulo V)

Archivado en: Historias — Pilinguiña @ 4:22 pm

Cuando volví a la mesa del pirata,  éste había desaparecido. Defraudada me largué de aquel super barco con viento fresco. Fresco de cojones pues hacía un frío que pelaba y llovía sin parar. Allí, sola, jodida por el abandono piratil, por no haber llevado abrigo ni coche, con los putos tacones destrozándome los pies, sumida en mi estado de cagoentodoloquesemenea, se me acercó un joven con gorra de plato y sonrisa afectuosa. El muchacho extendió su mano y me rogó que entrara en un cochazo negro, me acomodara y le diera mi dirección. En el asiento de al lado había una nota y una flor. La nota escrita en mayúsculas decía; ¡me encantas!.

El cochazo olía a millones y el chofer estaba cañón. En estos pensamientos me hallaba cuanto reconocí las calles cercanas a mi casa. Ahí, en ese mismo momento volví a la realidad. Le pedí que parara dos manzanas antes. No deseaba dar explicaciones. Perdió el culo para abrirme la puerta y darme la mano cuando salía.

Esa noche dormí en brazos de Pirata soñando lo vivido con melancolía y cierto desasosiego. Mira que no preguntar su nombre. Recordaba que en Preti Guoman él supo la dirección de la Preti por el chofer. Si él quisiera…

15 Enero 2009

EL PIRATA MILLONARIO (capítulo IV)

Archivado en: Historias — Pilinguiña @ 9:58 pm

¡El muy incauto! cómo se notaba que no llevaba dejándose el culo desde los 20 años para no llegar a final de mes. Yo tenía una larga lista de ideas inversoras,  pero seguía desconfiada, seguía sin entender qué quería de mí aquel individuo.

Me dejé llevar y durante más de una hora estuve describiendo en qué gastaría mi dinero si fuera millonaria. Encandilada por su interés, intenté que viera en mí una maravillosa mujer solidaria que gastaría su fortuna en los demás, en los pobres, en los niños, en las mujeres, en los ancianos. Crearía la fundación Pilinguiña de ayuda al necesitado.

Mientras, él jugaba conmigo desgastando mi tonta resistencia con su seductora sonrisa.

Estresada de tanto hablar de gastar y gastar en los demás y aparentando la frialdad y seguridad de las tías que no buscan guerra, me excusé para ir al baño. Dentro, además de asombrarme la belleza de las brillantes maderas nobles y la porcelana de la Presley,  en aquel hermoso wáter, aproveché para respirar profundamente dejando por fin relajarse a mi estómago que, joder, llevaba por lo menos 3 horas apretado debido a la fuerza ejercida para meter tripa. Hasta me dio pena echar un pis en el wáter más limpio que he visto jamás. También necesitaba comprobar el estado de mi rímel, retocar mis labios y subirme las medias que,  desconocía porqué oscuro motivo,  las tenía a media asta.

9 Enero 2009

EL PIRATA MILLONARIO (capítulo III)

Archivado en: Historias — Pilinguiña @ 10:02 pm

Cuando mi conciencia comenzaba a debilitarse, sonó una música dulzona para continuar de acompañarla la voz pitiñosa de Julio Iglesias que reverdecía gritando Guendolin. ¡Lo que es el lujo!, en otro momento de mi vida y en otro lugar, habría puesto cara de estomagada y me hubiera pirado inmediatamente, sin embargo en aquel fastuoso ambiente y con tan dulce compañía, me habría bailado hasta la del Sergio Dalma con el mismo entusiasmo con el que habría festejado el Satisfeision de los Roling Estones.

Con firmeza pero con suavidad, el pirata me cogió por la cadera que, curiosamente, sentía yo que era tan lisa y turgente como cuando tenía veinte años. No podía ser. ¡Pues lo era! Joder, que manía con fastidiarme a mí misma, pues sí, una cadera suave y tersa, mi voluptuosa cadera. Cuando terminó aquél momento sensual, nos sentamos en la misma mesa.

Después de hablar unos minutos del pedazo de barco, (disimulando bobalicona no se me notara que era mi primera vez), no pude evitar comentar en confianza mi disgusto ante el lujo y la frivolidad del entorno. Era muy triste el asqueroso despilfarro habiendo tanto niño con hambre en el mundo.

-Un momento – me cortó en mi perorata – ¿Cuánto dinero necesitarías tú para ser feliz? ¿Cuánto necesitarías para comprar todo lo que necesitas?

8 Enero 2009

EL PIRATA MILLONARIO (capítulo II)

Archivado en: Historias — Pilinguiña @ 9:37 pm

Pasé de inmediato de la incredulidad a un bienestar placentero y a creerme de verdad lo que allí estaba aconteciendo. Que tonta,  ¿por qué no le iba yo a gustar a aquel “millonetis piratón”? pues eso,  que sonreí tontorrona hasta que pensé con lógica cayendo en la cuenta de que aquel hombre podía querer echar un polvete conmigo y, eso, eso sí que no, ¿eh?, que yo soy una mujer que no echo polvos de una noche por muy millonario que sea, exceptuando que sea  muy Brat Pit, o las dos cosas a la vez. Me eché para atrás actuando recatada y mirándole a los ojos. Sonrió y me repitió el “me encantas” con su alegre voz. Leche, el tío sabía cómo camelar sin pestañear,  joder para el ricachón, que ojos brillantes, qué dientes tan blancos, que manos poderosas…

Eso no era suficiente, ¡mierda! que estoy casada, ¡qué tengo familia!.. Pero, ¿qué se ha creído este tío, el creído  éste?

6 Enero 2009

ES GENIAL

Archivado en: Diarios Impersonales — Pilinguiña @ 10:05 pm

Es genial esto de Blogoria, es que me entretiene muchísimo. Andaba yo con más pena que gloria entre otras cosas pensando en que mañana curro, mierda no se porqué lo he escrito, ahora a recordar que no me ha tocado la lotería, joder… y con el  ¿qué me pongo?, que  la camisa que quería está sin planchar,  calla Pilinguiña, cambia esos “elevados” pensamientos, vuelve al Millonario Pirata, vuelve a tu tu ser, vuelve Pilinguiña por tus fueros. Oye,  es que mencionar algo que no me apetece y pego una bajada de nivel de varios metros . Venga mujer,  vamos a recordar las cosas buenas, las compis y amigas del curro, el ajetreo sin parar, piensa en positivo… !Vamos a ello!. Además te estás poniendo Aida hablando en tercera persona y eso sí que tiene miga. ¿Vuelve el egocentrismo a mi ser? o ¿es humildad? ¿la traidora vanidad? A la mierda, cierro el PC que me voy a planchar la camisa. Además los Reyes me han traido pinturas, maquillaje, quitaojeras para tapar lo superficial (mejor no pensar que me lo han regalado más que por mi deseo,  por el  deseo de otro), y un libro de Lucía Etxebarría para cultivarme un poquito que falta me está haciendo.

PilinguiñaCurranta

EL PIRATA MILLONARIO (capítulo I)

Archivado en: Historias — Pilinguiña @ 1:48 pm

Estaba la menda allí,  así,  como si lo hiciera todos los días, en un crucero y digo como si lo hiciera todos los días,  porque me sentía natural, tranquila y relajada entre tanto magnate, porque eso sí, no era un crucero cualquiera, no, era el pedazo de crucero de los muy millonarios, de los millonarios sin parar, sin parar de ser cada día más millonarios.

A lo que iba, sumida en ese estado de dulce transición, comencé a  recrearme en ese super pijo ambiente disfrutando de lo que de momento era una vivencia real, innegable y fastuosa.

En vez de levantarme a las ocho de la mañana y salir para el curro disparada, estaba cenando relajada con los dirigentes de este mundo de locos.

Allí estaba yo, sentada en el salón de baile con un preciosísimo vestido gris plateado llenito de piedrecitas brillantes y con el hombro derecho al descubierto. Mi piel bronceada resplandecía con aquel vestido que me hacía  un tipazo que quitaba la respiración, la mía y la de los ricachones del crucero. Así me hallaba cuando al sonido de una canción de los Chichos, ( sí señor, que los ricos escuchan lo que se les viene en gana), se me acerca un tipo alto y fuerte, moreno, con melena rizada y ojos negros que iba vestido con pantalón negro y  una camisa blanca con lacitos negros atados a las muñecas, a lo pirata. Joder, tuve que utilizar mi calma serena para tranquilizar a mis neuronas y poder disfrutar con  tranquilidad del galanteo. Sí, era un rico y  pirata y quería bailar conmigo.

Acercándose suavemente me susurró al oído,

-¡Me encantas!

5 Enero 2009

PONIENDOME EL SAYO CON DIFICULTAD

Archivado en: Historias — Pilinguiña @ 7:12 pm

Estaba pensando y… ¿Cómo coño vuelvo al blog después de todo lo que me ha pasado durante estos últimos 5 meses?… mis hermanas esperan que vuelva, mis amigas…

Comencé a escribir hace unos días y no soy capaz de brotar, borro, vuelvo a escribir, vuelvo a borrar. No puedo, no quiero explicar vivencias tan intensas y personales, tan íntimas y que solo he compartido en familia.

Pero tampoco puedo comenzar sin presentarme de nuevo, sobre todo cuando había terminado el pasado junio con aquella gilipollez de “me voy a la playa, a las terrazas con los amigos, con la familia”, mierda, me daría de bofetadas por cursi y superficial. Ahora no puedo más que volver a retomar. ¿Tengo que reencontrar mi sentido del humor, volver a la normalidad? Retomar con mis compañeros de blogoria, ¿Es posible?

Eso sí, Mi Padre seguirá siendo uno de los protagonistas de mis historias…

También hablaba en junio de mi libro, solo he releído la primera página y ya me he desmotivado sin parar… Ahora me parece una boñiga insufrible…

Y para qué quería más, los de wordpress han cambiado el formato de la administración del blog, con lo que es una para la informática !no encuentro ni entiendo nada!, cagoentodo, qué día… jodeeerrr…

PilinguiñaAstragalá

28 Junio 2008

QUITÁNDOME EL SAYO

Archivado en: Actualidad — Pilinguiña @ 10:19 pm

Aprovechando un pequeño parón de mi escribir “brotador”, y  que las terrazas, la playa, la familia y los amigos,  están ahí, llamándome, dedicaré este tiempo a retomar otro quehacer que me vuelve a apetecer muchísimo, mi libro. Así que, con más pena que gloria, dejaré mi blog hasta que lo termine, o lo abandone de nuevo.

A los comentaristas de mi blog, daros las gracias, es un gustazo leer que alguien opine sobre mis “cosas”. A los blogueros que he visitado, gracias por vuestras entradas. Al resto de mis lectores, familia (sobre todo mis hermanas, os quiero) y amigos, gracias por la motivación, sois los mejores.

Agradecer también  su visita a los despistados que han caído casualmente en este blog,  me han hecho reír con sus extraviadas entradas desde el google, sobre todo un rencoroso que ha hecho su entrada 6 veces buscando “las palizas en el culo de mi tia materna”, o el viciosillo que ha entrado 4 veces buscando al  “hombre con cofia y delantal”.

Dejo aquí, hasta mi vuelta,  mis 35  historias, deseando volver pronto con la misma ilusión que comencé hace 3 meses.

PilinguiñaAgradecida

23 Junio 2008

MI SEGUNDO DELITO

Archivado en: Cuentos — Pilinguiña @ 9:59 pm

La botella de aguardiente de guindas había sido un objetivo de mi mejor amiga desde que teníamos 14 años. Su primo mayor le había contado las bondades de la borrachera de aguardiente sobre todo  si te la bebías rápido y te tomabas las guindas.

Esperó a que cumpliéramos los 15 para realizar el latrocinio al mueble bar. Sin ningún temor, cogió la botella entregándomela para que la sacara de su casa. Sentí como mi cuerpo absorbía su mismo coraje y acepté forajida, a guardarla en el abrigo y salir corriendo hasta la puerta del metro, esperando ya sin valor, a que apareciera sana y salva.

Llegó corriendo y riendo contenta. Resolvimos ir a un parque donde,  detrás de unos matorrales, nos bebimos la mitad de la botella. Fue cuando intenté meter la última guinda en mi boca cuando mis piernas dejaron de obedecer las órdenes de mi cerebro. Entre risas tontas y caídas al suelo, decidimos que era hora de que el mundo nos reconociera. Nos sentíamos grandes, guapas, mayores, inteligentísimas y sinceras.

Entramos en la fiesta de los mayores y universitarios  fuertes y decididas a darlo todo en la pista. Sentía como la música inundaba mi corazón disfrutando contenta. Me pasé un buen rato bailando, cuando me cansaba, abrazaba a mi amiga.  

Dos tíos mayores se acercaron. Mientras uno intentaba bailar pegado y de paso tocarle el culo a mi amiga, el otro mucho más hábil, intentaba llevarme a su coche.

-Vámonos de aquí, esto está lleno – dijo bondadoso el listo – el aire en el coche te sentará de maravilla.

-Esfera – farfullé – tengo que haflar jon fiamiga – pensando que me había ligado a un mayor ¡Dios mío, un tío mayor enamorado de mí! Se lo tengo que decir.

-Lo que quieras bonita – dijo con sonrisa de hiena al comprobar que era presa fácil – ven que te llevo, agárrate con fuerza.

Fue al despedirme cuando mi amiga decidió no soltarme la mano. Mientras ella tiraba de mí, el chico intentaba que me soltara. Hubo un momento de tira y afloja entre gruñidos del uno y la obstinación de la otra.

-¡Je me dejís en pas joderrr!-  grité mareada,  sintiendo mi estómago reverdecer.

Mirando embobada a los ojos del ansioso pretendiente, le puse en la solapa,  entre otras cosas de cierto color y olor extraño,  las famosas guindas.

PilinguiñaFacinerosa

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