Pilinguiña

23 abril 2008

EL MÉDICO Y LA SUEGRA

Filed under: Mujeres — Pilinguiña @ 8:55 pm

Ese frío día de invierno me encontraba enferma y en la cama con lumbago.

Por la ventana de mi cuarto veía la fría lluvia caer con fuerza,  mientras me acurrucaba con mi edredón, encantada de disfrutar del calorcito y de un día de descanso.

Llamé al trabajo y al médico.
Cuando sonó el teléfono, una voz, masculina, profunda, intensa y a la vez juvenil,  me preguntó
¿Pilinguiña?
– Sí, soy yo – dije alegremente –
– Soy el Dr…
– ¡Ah! sí…– cambié de inmediato mi tono, fingiendo voz de enferma terminal. –dígame-susurre.
¿Su casa es en ….?
-Sí- dije con ese hilo de voz simulado.
-Voy para allí.
Sonó el timbre de la puerta. Mientras mi  suegri,  muy atenta abría la puerta, yo modificaba mi fisonomía,  pasando de lumbago doloroso, a parálisis total.
Cuando apareció en la puerta de la habitación, creí estar soñando.
Era un tío de unos 28 años, alto, delgado pero fuerte, melenita castaño claro con flequillo a un  lado. Llevaba colgada una mochila y en la mano un casco. Vestía vaqueros prietos,  el pantalón, el culo, el pecho, todo prieto.
Se agachó y con una voz aterciopelada, me mostró su hermoso rostro de cerca, diciéndome:
-¿Dónde te duele?

-Al final de la espalda, me duele mucho- dije hipócrita y con cara de imbécil.
A ver- dijo él separando el edredón y dejándome en pijama, allí desarmada. -Sube la pierna, ¿te duele?.
-Mucho- dije mientras pensaba, “lo que me duele es no estar soltera y que mi suegri esté en casa”.
-Bueno pues te tomas estas pastillas y aquí tienes la baja.
Se levantó, se atusó su bonito flequillo y allí me dejó sola, terriblemente sola.
Cuando se cerró la puerta, me levanté como atontada, no podía creerme que hubiera un médico tan espectacular en el mundo. Encontré a mi suegri medio desmayada en el sofá, con la mirada perdida.
-¿Qué te pasa abuela? ¿estás bien?- Pregunté intentando disimular mi ofuscación mental

-Me duele la cabeza, por cierto, ¿era muy guapo el doctor, verdad?–

Por su expresión iluminada supe que  la cabeza le dolía de pensar cómo justificar a su hijo que necesitaba cambiar,  de inmediato,  de doctor de cabecera.

 

PilinguiñaCurada

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8 comentarios »

  1. Venga, confiesa, ¿cuántas veces más te has quejado de dolor para que volviera el médico? 😛 😛

    Comentario por Lochi — 24 abril 2008 @ 11:20 am | Responder

  2. jajajajaja vaya con la suegra ¡

    Como siempre un relato estupendo, con el sabor que deja da gusto segir el día. Gracias

    Comentario por Ernesto — 24 abril 2008 @ 1:06 pm | Responder

  3. jajajajaja vaya con la suegra ¡

    Como siempre un relato estupendo, con el sabor que deja da gusto seguir el día. Gracias

    Comentario por Ernesto — 24 abril 2008 @ 1:07 pm | Responder

  4. Estupendo. Tus post dejan la sonrisa puesta para un buen rato y alegran las pajarillas. Gracias

    Comentario por tiachea — 25 abril 2008 @ 6:19 am | Responder

  5. si es que no tienes remedio jajajajajaja

    Comentario por aran — 26 abril 2008 @ 8:06 am | Responder

  6. Confieso que nunca más le he vuelto a ver. Hacía sustituciones… Espero otro lumbago como agua de mayo.

    Comentario por Pilinguiña — 27 abril 2008 @ 12:51 pm | Responder

  7. Genial el post (como siempre leerte es un placer), me siento especialmente identificada contigo porque a mí me pasó lo mismo hace un par de años gracias a una neumonía estupenda: con cara de boniato afiebrado, en urgencias, en pijama viejo, rosa, brillante, mucho, pero mogollón, de esos que venden en los chinos, un abrigo que tres tallas grandes y una mascarilla de papel de las típicas anti-contagios (vamos, el colmo del glamour). El médico-chaval era un guapetón de cara aniñada, piel muy blanca, pelo negro, ojos verdes, dulce como los jarabes infantiles… ¡y mi augusta madre (besos mami, ke sé ke lees este blog…jejeje) conocía a sus padres! Se me pasó de golpe toda la vergüenza por mi lamentable estado, todas mis neuronas estaban ocupadas alucinando y buscando cámaras ocultas.

    ¿Verdad que de soltera nunca te pasan estas cosas?

    Comentario por Eva — 7 mayo 2008 @ 9:31 pm | Responder

  8. Pues no, no te pasan, porque si te pasaran, los médicos tendrían la misma fama que los butaneros o los fontaneros…

    Comentario por Pilinguiña — 7 mayo 2008 @ 10:01 pm | Responder


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