Pilinguiña

7 junio 2008

EL INSTINTO DE SUPERVIVENCIA

Filed under: Cuentos — Pilinguiña @ 10:53 pm

El día de mi séptimo cumpleaños me regalaron una pulsera de diamantes, brillantes y zafiros que, además, era comestible. Solo quedó la cuerda relamida a la que iban unidas las maravillosas joyas, el último vestigio del regalo más lujoso y sabroso que había recibido en toda mi vida. Me daban pena mis hermanas que se empeñaban en que no eran joyas, si no caramelos, a pesar de que lo había dicho mamá.

-No les hagas caso- me dijo convincente – y reparte con las niñas.

Ese cumpleaños me sentí la única estrella de la casa. Mis padres y mis hermanas parecían haber entendido que ellas tenían que portarse bien, y que ellos no podían estropearme el día con otro nacimiento o bautizo familiar.

Tantos caprichos y tanto protagonismo, me envalentonaron anulando completamente mi instinto de supervivencia.

En cuanto el coche de mi padre paró para girar la calle, no pude contenerme, aprovechando el momento  para subirme a al guardabarros de la parte trasera. Papá despistado arrancó de nuevo, y yo comencé a disfrutar de aquella sublime acrobacia sintiendo el viento sobre mi rostro y una maravillosa sensación de libertad.

Pocos metros más tarde, cuando más estaba disfrutando, escuché el alarido de mi madre gritando mi nombre. Me dio tal susto, que resbalé dejando un pié metido en el guardabarros. Mi padre continuó la marcha sin enterarse de nada. Recorrí unos metros colgada del pie, dejándome la piel de las manos en el asfalto. El trompazo al caer, casi me cuesta la vida.

Una vez me incorporé, supe que tenía que llorar anhelando el consuelo de mi madre. Suplicante miré hacia el lugar de donde había salido el grito, la ventana de mi casa. Ante su expresión irracional,  recuperé al instante mi instinto de supervivencia.

Llena de sangre en manos y rodillas, mi asustado cerebro comenzó a buscar una justificación que explicara mi chifladura, y que ésta, fuera lo suficientemente convincente para que mi madre dejara en paz la zapatilla. Ofrecí a la ventana mi mejor puchero y mi más tierna mirada, pero ella ya no estaba allí. Unos segundos más tarde, mi madre cruzaba la calle como un Miura con los brazos extendidos hacia mí. Cuando llegó, me abrazó con tal fuerza que,  aunque casi me ahoga, me sentí aliviada.

Mirándome, una vez comprobó que no tenía nada roto, me pegó una sonora bofetada seguida de preguntas a las que no sabía cómo responder -¿cómo se te ocurre subirte al coche?- para continuar con el -!hija, casi te matas!- terminando con – !no se te vuelva a ocurrir hacer una cosa así!

No sabiendo cómo reaccionar ante tamaña confusión maternal, decidí dejar de llorar y perdonarla cristianamente no fuera a igualarme la otra mejilla.

PilinguiñaDesconcertada

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9 comentarios »

  1. todos hacemos locuras, de mayores también, revela una mente abierta

    Comentario por amor — 8 junio 2008 @ 3:52 pm | Responder

  2. Totalmente de acuerdo 🙂

    Comentario por Pilinguiña — 9 junio 2008 @ 4:38 pm | Responder

  3. Seguro que el viento en tu rostro, la sensación de libertad y la dicotomía bofetada-abrazo maternal, te compensó todo.

    Como siempre, consigues atraparnos en tus palabras. Gracias.

    Abrazos

    Comentario por Ernesto — 9 junio 2008 @ 4:52 pm | Responder

  4. Ernes, siete años solo se tienen una vez y recuerdo haberlos vivido intensamente 🙂

    Comentario por Pilinguiña — 9 junio 2008 @ 5:14 pm | Responder

  5. Creo que tu mentalidad decidida y aventurera sigue siendo la misma que cuando tenias 7 años,pero con unos pocos mas ,y eso te hace ser como eres y tirar palante.Fantástico relato.un beso

    Comentario por cans — 10 junio 2008 @ 5:07 pm | Responder

  6. Cans, muchas gracias por tus palabras.

    Comentario por Pilinguiña — 10 junio 2008 @ 8:25 pm | Responder

  7. Sabes? Escribes de tal forma que “me recuerda” que debo haber vivido una situacion similar. Adelante guapa y sigue regalandonos relatos como este

    Comentario por tiachea — 14 junio 2008 @ 12:51 am | Responder

  8. Te cojo el post “prestado” 🙂
    A mi me pasó algo parecido pero sin el piñazo.

    Comentario por xavi — 19 julio 2008 @ 4:58 pm | Responder

  9. […] …”seguir leyendo”… […]

    Pingback por El instinto de supervivencia. « personal y transferible — 19 julio 2008 @ 5:01 pm | Responder


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