Pilinguiña

12 junio 2008

EL REGALO DEL DESIERTO

Filed under: Historias — Pilinguiña @ 8:24 pm

Un niño pequeño, muy moreno y de unos cinco años, se acercó sonriente a la mujer mayor. Ella sacó un plátano de su bolso, miró sonriente al pequeño, lo peló y se lo entregó. El niño se marchó con su plátano y su sonrisa. La mujer le siguió con la mirada viendo como el pequeño entregaba el plátano a una mujer musulmana que,  inmediatamente,  se acercó a ellos con el niño para darle las gracias. Detrás de ella iba el que parecía ser su marido, un extranjero de unos 40 años, alto y muy moreno. Se sentaron juntos comenzando una curiosa conversación.

El hombre preguntó -¿Y usted, a qué se dedica? ¿Vende alfombras?

-No, soy el embajador del Frente Polisario en España – contestó sonriendo.

Les explicó que estaban en la zona preparando la llegada de los niños que veranean en España. Después de conversar durante un rato, el musulmán les propuso acoger a una niña de 9 años durante los dos meses de verano.

La cristiana mujer, pensó que aquello no era una casualidad y que Dios le pedía un acto de generosidad. Dispuestos, decidieron aceptar y recoger a la negrita, para así realizar la “obra de caridad” que el Señor parecía demandarles.

La gran familia adoptiva formada por padres hijos y nietos que veraneaban juntos en el pueblo, esperaba poder hacer mucho por aquella pobre criatura. Habría que alimentarla, vestirla y hacerle una revisión médica completa. Lo más importante era poder disfrutar del amor y agradecimiento eterno que sentiría la pequeña por sus generosos acogedores,  que solo deseaban hacerla feliz tal y como lo hacían con los niños de su familia.

Les preocupaba que cuando se tuviera que marchar, sufriera terriblemente pensando en la vuelta a una vida de carencias absolutas. Sabían que vivía en el desierto, que estaba malnutrida. El resto de todos los males de la niña fueron imaginados vivamente por toda la familia.

Dos meses después, la pareja de abuelos acogió a Mariam.

Durmió durante todo el viaje. Una vez en casa, se sucedieron los mejores momentos de la aventura de la niña. Había agua que salía del grifo. Durante minutos, en árabe, expresaba un júbilo que le impedía parar de abrir y cerrar el grifo. En la ducha dejó la arena del desierto. Más tarde le tocó a la llave de la luz.

A partir de ese momento comenzaron a recibir los regalos diarios de Mariam:  Las Enseñanzas del Desierto.

Aunque eran personas desconocidas que no hablaban su idioma, desde el primer momento se mostró tranquila, tratándoles como si fueran realmente sus padres, tíos y hermanos. Les enseñó a Confiar.

Aunque estaba delgadita y le gustaba comer, jamás lo hizo con ansiedad, comía lo justo. También desechaba el cerdo aunque tuviera hambre, no estaba dispuesta a incumplir sus creencias. Todos los días decía sus oraciones a Alá, mirando a lo que ella creía era la Meca y antes de acostarse, rezaba con los niños las oraciones cristianas a Jesús. Les enseñó Respeto.

Aunque no tenía ropa, no quería más de la que necesitaba. Incluso cuando le regalaron tres pijamas de distintas tallas para cuando fuera mayor, se negó a aceptarlas, alegando que había más niños en la casa y que era necesario compartir. Nunca bebía o comía sin ver si los demás también lo hacían. Les enseñó Generosidad.

Aunque vivía en la mayor de las pobrezas, tenía una familia a la que quería de tal forma que, al manifestar ese afecto en su familia adoptiva, les entregó mucho más amor y respeto del que le habían dado jamás ninguno de sus hijos o nietos. Les enseñó Amor.

Aunque no tenía nada, siempre estaba cantando, bailando o riéndose de alguna ocurrencia. Les enseñó Alegría.

Aunque era una niña que venía de un lugar en el que el maestro daba clases a muchos niños y de distintas edades, aprendió el castellano en 15 días. Les enseñó Constancia.

Aunque era pequeña, entendía de sentimientos con una madurez asombrosa. Sabía cuándo alguno de la familia necesitaba un abrazo, un beso, o una sonrisa. Les enseñó Ternura.

El día que fueron a despedirla al aeropuerto, les extrañó que la niña no llorara, que no sufriera, aunque solo fuera por lo que ya no iba a poder disfrutar del agua, la luz, la piscina… También esperaban que sintiera mucha tristeza por dejar a su nueva familia. Ella feliz, volvía a su casa con sus padres y hermanos, estaba deseando verles y volver a su vida de siempre aunque ésta, llenara su rizado pelo de arena, su estómago de vacío y su piel del frío y el calor del desierto. Les enseñó Humildad

Cuando le preguntaron si deseaba volver el siguiente verano la niña les volvió a sorprender.

-No puedo, mamá embarazada, tengo que ayudar en casa. Venir vosotros, que si venís al Sahara, os dan mochila – dijo señalando contenta la que llevaba en su espalda.

PilinguiñaEnseñada

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23 comentarios »

  1. si pilingüiña está enseñada, la experiencia es real, y positiva, y me alegro

    la niña te enseñó humildad

    beso

    Comentario por amor — 12 junio 2008 @ 10:23 pm | Responder

  2. Comparto el comentario de amor, ójala nos enseñaran a todos, tenemos muchísimo que aprender. Gracias por contarnoslo.

    Besos

    Comentario por Ernesto — 13 junio 2008 @ 3:50 pm | Responder

  3. Pues sí, sobre todo descubrir que es real el dicho “No es más feliz el que más tiene, si no el que menos necesita”. Un gran demostración y una experiencia fantástica.
    Seguimos aprendiendo…

    Comentario por Pilinguiña — 13 junio 2008 @ 4:05 pm | Responder

  4. SI NO SUPIERAS QUE ES GENEROSIDAD, AMOR, ALEGRIA, HUMILDAD ….JAMAS SERIAS CAPAZ DE VER TODO AQUELLO QUE TE HAN MOSTRADO.GRACIAS POR SER COMO ERES Y DE COMPARTIR TODO EL AMOR QUE HAY EN TI. BESOS

    Comentario por FELIPE — 13 junio 2008 @ 7:32 pm | Responder

  5. Felipe, gracias.

    Comentario por Pilinguiña — 13 junio 2008 @ 7:52 pm | Responder

  6. Es verdad, yo pase 1 mes en el Sahara y alucine con todo esto, como ejemplo, un dia paramos con el autocar con el que viajabamos en un minibar/tienda de comestibles y un tipo de una farmacia de al lado saco una mesa, sillas y un plato de pimientos asados para nosotros porque no cabiamos.

    Esto en España es impensable, aqui el farmaceutico saldria a la calle y se quedaria mirando a ver como lo soluciona su vecino, nuestro desarrollo es directamente proporcional a nuestra falta de valores basicos humanos.

    La empatia es intrinseca en el ser humano, pero nos empeñamos en despreciarla. Ojala esto fuera una cita de alguien. Si nadie la dijo antes, me puedes citar si quieres ;P

    Saludos.

    Comentario por macopc — 13 junio 2008 @ 8:47 pm | Responder

  7. Hola Macop, me alegro de verte fuera de tus “trastos” informáticos :). Muy buena la cita. un abrazo

    Comentario por Pilinguiña — 13 junio 2008 @ 9:51 pm | Responder

  8. Ayy FELIPE de mi vidaaaaaaa, ahora se quién eres. Guapísimo.
    Muaaaacccc

    Comentario por Pilinguiña — 13 junio 2008 @ 9:51 pm | Responder

  9. Guapa me has conmovido. Que bello relato. No se si vivido pero desde luego conocido e integrado. Si todo eso no existiera en ti, no hubieras podido reconocerlo.
    Conozco otros casos y quienes se quedaban llorando era la familia que los despedia. Un gran abrazo Medusiña

    Comentario por tiachea — 14 junio 2008 @ 12:44 am | Responder

  10. Qué dulce

    Comentario por Tesa — 14 junio 2008 @ 12:25 pm | Responder

  11. Chea, efectivamente, en el aeropuerto, en el reencuentro de los niños, los demás tenían el mismo comportamiento que Mariam y se iban encantados a sus jaimas y a su pobreza.
    Antes de beber sus “cucaculas”, repartían con los que estaban más cerca. Los que estaban sin sus familias de acogida, se subían a los brazos de otros padres, compartiendo su confianza y cariño. Son increibles.
    Un beso.

    Comentario por Pilinguiña — 14 junio 2008 @ 12:29 pm | Responder

  12. Muchísimas gracias. Has recogido perfectamente una experiencia que hemos tenido la suerte de vivir much@s.
    Será precioso cuando nos describas el resultado de la invitación.
    Unha aperta.
    SDB.

    Comentario por sdb — 14 junio 2008 @ 6:31 pm | Responder

  13. ¡Que bonita historia!
    Hace mucho tiempo que acogemos niños sahrauis. Los quiero entrañablemente a todos aunque la primera, siempre ocupará un lugar muy especial en mi corazón porque gracias a ella descubrimos el mundo de la solidaridad y el compromiso hacia esta justa Causa.
    Un fuerte abrazo

    Comentario por Antònia P. — 14 junio 2008 @ 6:55 pm | Responder

  14. QUE BONITA HISTORIAbonita
    CUANTO TIENE DE CIRTA! SOY UNA NIÑA SAHRAWI QUE YA LLEVO UNOS CUANTOS AÑOS EN ESPAÑA, ME VEO REFLEJADA EN LA MAYOR PARTE DE LA HISTORIA Y POR ELLO OS ASEGURO QUE TODO LO QUE DICEN ES REALMENTE CIERTO.
    GRACIAS TAMBIEN A LAS MILES Y MILES DE FAMILIAS QUE COMO ESTA NOS ABRIS VUESTROS CORAZONES Y RECOGEIR LAS MILES DE MUESTRAS DE GRATITUD QUE OS DAMOS, ESTA HISTORIA ES LA MANERA DE DEVOLVEROS LO QUE HACEIS POR NOSOTROS, NO NOS OLVIDEIS, SOIS UNA PARTE DE NOSOTROS. GRACIAS FAMILIAS.

    Comentario por SAHARAIA — 14 junio 2008 @ 8:39 pm | Responder

  15. A los padres de acogida, gracias por visitarme y por vuestras palabras.
    SAHARAIA, sé que te has sentido reflejada porque los niños del Sahara sois así, yo lo he visto.
    No tienes nada que agradecer, nosotros damos un poco más que lo que nos sobra. Vosotros dais lo mejor de vuestro corazón, por ello la familia de mi relato, no volvió a ser la misma.
    El último día Mariam se fue más sana y más gordita. La cambiamos por fuera.
    Sin embargo ella, despacio, lentamente, nos cambió por dentro.
    Muchos besos

    Comentario por Pilinguiña — 14 junio 2008 @ 9:03 pm | Responder

  16. que bonito,gracias de verdad.Yo tambien espero aprender todas esas cosas

    Comentario por ROSA — 15 junio 2008 @ 10:49 am | Responder

  17. Rosa, estoy convencida de que sí. Ya nos contarás. Un abrazo.

    Comentario por Pilinguiña — 15 junio 2008 @ 12:01 pm | Responder

  18. Doy fe de que esta historia es cierta. Cada vez que veo noticias del pueblo Saharaui me pregunto qué habrá sido de Mariam… ¡Qué maravilla de niña! ¡Y qué maravilla de familia que la acogió con tanto amor!

    Piluchi, gracias por el recuerdo; hermoso el relato. Me has emocionado de verdad.

    ¡Y mi enhorabuena por el blog!

    Un beso

    Pablo

    Comentario por Pablo — 15 junio 2008 @ 8:25 pm | Responder

  19. GRACIAS por expresar lo que muchas familias que acogemos niños saharauis no sabemos decir con palabras. Los que hemos tenido la oportunidad de acompañarles hasta el aeropuerto sabemos que sólo lloramos las familias que nos quedamos aqui, ellos se van felices a sus haimas con su familia. GRACIAS de nuevo.

    Comentario por Anarias — 16 junio 2008 @ 5:33 pm | Responder

  20. Pablo, un honor tenerte por aquí y sí, todos los que la conocimos recordaremos siempre a Mariam, imposible olvidarla. Esos ojitos que ponía ante la cámara. Sus bailes y canciones. Sobre todo sus abrazos y besos.
    Gracias por tus ánimos por el blog, me divierte y relaja muchísimo.
    Un beso.

    Comentario por Pilinguiña — 17 junio 2008 @ 5:45 pm | Responder

  21. Anarís, muchas gracias por tu comentario y sí, solo llorábamos nosotros.
    Son niños muy queridos en sus casas y eso se nota sobre todo, en la despedida. Un abrazo

    Comentario por Pilinguiña — 17 junio 2008 @ 5:47 pm | Responder

  22. Además de real y preciosa, esta historia también es una clara demostración de cómo los ciudadanos anónimos podemos lenta pero de manera fuerte, sólida y dulce, cambiar el mundo.

    Gracias por el post Pilinguiña.

    Comentario por Noir — 19 junio 2008 @ 10:24 am | Responder

  23. Noir, ojalá estas vivencias cambiaran el mundo. Gracias a tí.

    Comentario por Pilinguiña — 19 junio 2008 @ 5:54 pm | Responder


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