Pilinguiña

15 junio 2008

LA CAMILLA ARDIENTE

Filed under: Cuentos — Pilinguiña @ 2:00 pm

Las mañanas de inverno de los domingos nos dejaban solas alrededor del brasero de la mesa camilla para acudir a misa como ordenaban los Santos Mandamientos. Las cuatro mayores jugábamos con las fichas del parchís, mientras la pequeña dormía en su cuna.

Al escuchar el tac,tac,tac, de los tacones de mamá, y el golpe de la puerta al cerrarse, comenzamos la pelea. La mayor quería contar más de veinte y yo sacar ficha sin el imprescindible cinco de rigor. Entre fuertes patadas, algún tirón de pelo y gritos, escuchamos de nuevo el tac,tac,tac, de mamá.

Notamos el fuerte olor a humo en el cuarto. Debajo de la mesa camilla había una pequeña cuerda de la que colgaban los pañales de las pequeñas. Así se secaban antes. Parece que la patada de alguna de nosotras dos, desencadenó el incendio.

Ese día descubrimos la prodigiosa capacidad de las madres para hacer muchas cosas a la vez.

Mientras con la mano izquierda protegía las faldas de la mesa camilla, con la mano derecha tiraba por la ventana la ropa ardiendo. A la vez, con absoluto control de la  situación y una frialdad marcial, comenzó a dar órdenes tajantes.

-Trae agua, coge el cubo de la cocina, corre –  dijo a la mayor

-Saca a la niña de la cuna, llévatela, Pilinguiña, corre, salid de aquí ahora mismo.

-Vengan a por mis hijas – ordenó a los viandantes que veían estupefactos como salían de aquella ventana pañales voladores  en llamas.

Para cuando entraron en casa, mamá había terminado con el incendio y con sus manos llenas de ampollas.

Ese día también aprendimos las bondades y conveniencia de la solidaridad entre hermanas. Aunque papá preguntó varias veces qué había pasado y quién había sido, por primera vez tuvo que darse por vencido. Nos mantuvimos firmes en nuestro pactado silencio y en el recién descubierto estado de trance “Fuenteovejuna”, nadie ha sido, todas a una, y no hay castigo para ninguna.

PilinguiñaSalvada

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13 comentarios »

  1. Queridísima pilinguiñaSalvada.

    ¡Que bien lo reflejas todo! de un simple hecho le sacas una gran historia, aunque esta vez es una gran historia. Me ha gustado mucho la frase que hace referencia a las madres, “Ese día descubrimos la prodigiosa capacidad de las madres para hacer muchas cosas a la vez” Solo una madre llega donde nadie puede llegar.
    Un beso y adelante.

    Paquita

    Comentario por Paquita cervera — 15 junio 2008 @ 11:02 pm | Responder

  2. ¿No dices que no se publicará el correo electrónico?

    Comentario por Paquita cervera — 15 junio 2008 @ 11:04 pm | Responder

  3. En mi casa pasó algo parecido, más leve, porque mi madre tenía alguna ropa en el respaldo de una silla, frente a la estufa de butano y mi hermana, que andaba molesta con mi hermanito por algo, en un gesto empujó esa silla y cayó sobre la estufa por el lado de lo tendido, afortunadamente los trapos resbalaron del todo hasta el suelo sin prenderse. Recogimos corriendo toda la ropa y levantamos la silla. Menudo susto, aunque no pasó nada desde entonces tuvimos siempre muchísimo cuidado de no jugar cerca de la estufa.

    Comentario por Tesa — 16 junio 2008 @ 7:11 pm | Responder

  4. Como siempre genial. Te pones en la niña que fuiste y nos hace compartir con ella.
    En vista de la calidad de lo que haces y aunque Ernesto te ha nombrado, no puedo dejar de premiarte yo, porque tu y tu blog sois importante para mi en este mundo bloguero tan especial. Un gran abrazo guapa

    Comentario por tiachea — 17 junio 2008 @ 12:51 pm | Responder

  5. Hola Pilinguiña (ya me dirás el significado un día de estos, vale). Tal vez porque te vea muy parecida a mí en la manera de contar las cosas (he leído algunos de tus post, que tienen mucha miga), ya me ha hecho gracia tu blog.

    Un saludo

    Comentario por dostospos — 17 junio 2008 @ 1:45 pm | Responder

  6. Madrina Paquita gracias por visitarme y yo creo que el correo no sale. Creo, que ya sabes que no tengo ni p.idea de informática.

    Tesa, en mi casa aquella experiencia no sirvió de nada, años más tarde, tuvimos otra más gorda que ya te contaré porque pilló a mis padres, desprevenidos.

    Comentario por Pilinguiña — 17 junio 2008 @ 5:34 pm | Responder

  7. Chea, no me digas que me habéis dado un premio, con lo que me gusta a mí esas cosas.
    Tengo que pensar donde me tengo que poner para recibirlo.
    Las manos abajo relajadas, hombros al frente, mirada segura, frente levantada.. ayy qué nervios.
    Gracias mil, ahora os visito.

    Comentario por Pilinguiña — 17 junio 2008 @ 5:35 pm | Responder

  8. Dostospos me alegra que ya te haya hecho gracia, ya .))
    Gracias por tu visita y comentario.

    Comentario por Pilinguiña — 17 junio 2008 @ 5:36 pm | Responder

  9. Tienes la asombrosa capacidad de hacernos evocar no sólo los ambientes, sino las sensaciones, los sentimientos de cada momento, y todo con una frescura y un realismo que no cesa de dejarnos perplejos. Gracias, gracias y gracias.

    Ah, enhorabuena, jeje, a pares.

    Besos, cronista

    Comentario por Ernesto — 17 junio 2008 @ 6:10 pm | Responder

  10. Ejem, tienes una nota aclaratoria en mi blog, contestando tu comentario al premio, cando pedas pasate anda.
    Otra cosa, es facilísimo lo que tienes que hacer, copias todo de mi blog, logo y texto, y al tuyo.

    Besos

    ErnestoDisculpándose

    Comentario por Ernesto — 17 junio 2008 @ 7:05 pm | Responder

  11. He leido sí. Ando con las orejas agachadas y coloradita como un tomate, en fin, esto no ha ocurrido :)) Mil gracias y mil besos

    Comentario por Pilinguiña — 17 junio 2008 @ 7:36 pm | Responder

  12. Jajajaja… es que el corporativismo se forja en momentos de crisis! Casi lloro de risa con eso de ‘recién descubierto estado de trance “Fuenteovejuna”’, clavada la descripción. Todos hemos tenido a alguien/es con quien nos matábamos vivos pero a la vez éramos fieles cómplices de confabulaciones. Las mejores peleas y el mejor sentimiento de complicidad siempre con ellos, y es algo maravilloso leer una ilustración de ello!

    Comentario por Noir — 19 junio 2008 @ 10:44 am | Responder

  13. Noir, es la fuerza de la verdadera hermandad. Muchas gracias por tus palabras.

    Comentario por Pilinguiña — 20 junio 2008 @ 8:25 pm | Responder


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