Pilinguiña

18 junio 2008

CAMBIO RADICAL

Filed under: Cuentos — Pilinguiña @ 6:33 pm

Fue a esa edad cuando descubrí que tenía un atractivo interesante para los jóvenes y no tan jóvenes con los que me relacionaba en el instituto y fiestas de coleccionar novios. Seductora decidí, ante la incomprensión absoluta de mi padre, que las remodelaciones físicas de vestuario, peinado y pintado, tan agradables a los ojos varoniles no podía hacerlas en casa a la luz de la verdad adolescente,  por ello, no me quedaba más remedió que convertir el ascensor en la caja mágica de los cambios radicales que realizaba en cuestión de segundos.

Esa tarde nos habíamos puesto unas minúsculas falditas, íbamos pintadas como puertas y llevábamos los taconazos de la madre de mi amiga. Cargadas con las bolsas del vestuario oficial,  entramos listas para el cambio en nuestro acogedor ascensor.  Al ir tan divinas, teníamos que darnos mucha prisa pues había que realizar varias modificaciones a la vez. Tanto ajetreo, nos llevó al empujón contra el ascensor, al espejo hecho añicos y a una cicatriz de unos 7 cm., en la parte de atrás de mi rodilla.

La sangre y el estropicio nos impidieron recordar nuestra principal misión,  abrir las bolsas,  quitar los tacones,  bajar la falda y decapar la pintura,  en vez de ello,  empezamos a gritar como posesas.

A los gritos y el escándalo acudió raudo,  Rufino, el portero.

El hombre con aire triunfal llamó de inmediato a mi casa para informar debidamente y ver si mis padres,  por fin, comprenderían los motivos de sus obligadas quejas sobre las revoltosas niñas.

A Rufino no le movía otra cosa que la venganza,  había llegado su momento,  el momento en el que a mi madre no le quedaría otro remedio que claudicar y dejar de defender a toda costa y sin ninguna objetividad a aquellas fierecillas a las que ella llamaba “santas”. -¡Mi hijas, unas santas!- decía – ¡no han sido ellas! – defendía persistente – ¡las tiene usted manía!

Aquella mujer nunca quiso escucharle,  ni creerle,  a pesar de ser el portero y un hombre adulto.  Pero él sabía a ciencia cierta de quién eran los chicles pegados en el suelo,  las manchas de zapatos en las pareces y los saltos incansables a gritos por la escalera.  ¡Ahora tenía pruebas irrefutables!  Esta vez había pillado a una de las “santas”,  con las manos en la masa.  La prueba del ascensor destrozado,  era indiscutible.

Así fue como se encontraron mis padres con el panorama.

Mientras mi madre me curaba la pierna “en demasiado” silencio, yo escrutaba su rostro en  búsqueda de información de cómo iba ser el castigo y la duración del mismo.

Una vez que me vendaron la pierna y todo se hubo tranquilizado, el portero aprovechó para dar el tiro de gracia.

-Tendré que llamar a un cristalero. ¿Le pasa a usted la factura directamente?

Parecía mentira que el hombre no la conociera,  no solamente negó la evidencia en defensa de su hija,  si no que casi se lo merienda antes de cerrarle la puerta en las narices.

Siempre estaré agradecida al vengador Rufino, sin su obstinado actuar,  el centro de las iras de maternales hubiera sido otro.

PilinguiñaProtegida

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14 comentarios »

  1. Mi querida Pilinguiña,

    ¡Vaya arte tienes en contar anécdotas!

    Perdona mi intromisión, pero me tienes en ascuas, ¿son ciertos estos relatos que cuentas o son inventivas tuyas? Si son ciertos tela marinera y si no lo son ¡vaya arte que tienes chiquilla!
    Maripí, perdona el comentario pero ya he viso que no sale la dirección, lo que yo no sabía es que cuando ya has dado el nombre cada vez que contestas a un artículo ya sale por iniciativa. ¡Una que tiene que aprender de vosotros un montón!

    Un fuerte abrazo querida.

    Tu madrina, Paquita.

    Comentario por Paquita cervera — 18 junio 2008 @ 8:13 pm | Responder

  2. Madrina, permíteme que te siga teniendo en ascuas, aunque por ser vos quién sois, te diré que mi portero se llamaba Rufino y que siempre dijo que su primer infarto fue culpa de mi madre :)) Pobre Rufino, le traíamos por la calle de la amargura. Es que éramos muchas y con muy buena salud todas.
    Un besazo y gracias por comentar.

    Comentario por Pilinguiña — 18 junio 2008 @ 8:24 pm | Responder

  3. Hola, soy la misma. Gracias por visitar mi blog. Me ha parecido sumamente divertido este pequeño relato. ¿Te dedicas a escribir? Ya te digo, me resulta muy gracioso y fresco, como una brisa en este verano incipiente que empezamos a sufrir. Seguiré tus escritos en el blog. Un saludo.

    Comentario por Fuensanta — 18 junio 2008 @ 9:04 pm | Responder

  4. Fuensanta, solo escribo para recordar y/o novelar mis historias.
    Gracias por tus comentarios y visita. Un abrazo.

    Comentario por Pilinguiña — 18 junio 2008 @ 9:15 pm | Responder

  5. En tu linea -osea bién-.
    Un blog con futuro.
    Un beso amiga.

    Comentario por xavi — 18 junio 2008 @ 10:19 pm | Responder

  6. Te estaba leyendo y recordaba un texto que escribí (y no publiqué) hace unos meses sobre una minifalda a la que tenía mucho cariño allá por el pleistoceno. A ver si lo encuentro y lo cuelgo en el Blog.
    Saludos

    Comentario por Tesa — 18 junio 2008 @ 10:26 pm | Responder

  7. la verdad es que a menudo cuando tememos lo peor algo inesperado nos salva

    Comentario por amor — 18 junio 2008 @ 10:35 pm | Responder

  8. Xavi, por fin te veo. Estaba yo empezando a preguntarme qué tan maravilloso te había pasado que habías desaparecido. Espero que todo genial. Un besazo

    Tesa, sí, espero esa historia de la minifalda para lo antes posible.Saludos

    Amor, gracias por tu visita y comentario.

    Comentario por Pilinguiña — 19 junio 2008 @ 5:53 pm | Responder

  9. Muy simpatico el relato,me recuerda a mi infancia,no tenia ascensor pero el rellano del 3º(en el que no viva nadie)era fantástico para mi transformacion.Un besazo

    Comentario por cans — 19 junio 2008 @ 6:21 pm | Responder

  10. Cans, creo que tod@s lo hemos hecho. Los adolescentes de ahora lo hacen con los tatus o los pirsin. 🙂

    Comentario por Pilinguiña — 19 junio 2008 @ 6:31 pm | Responder

  11. ¡¡¡¡¡¡¡Feliz verano a todos los lectores!!!!!

    ¿Serán o no serán ciertos los relatos de Pilinguiña??? Espero que, dentro de 1000 años, tus últimas palabras antes de cerrar el blog sean sobre este tema. No nos dejarás con la intriga para siempre… Juá!

    Comentario por irma6 — 20 junio 2008 @ 7:42 pm | Responder

  12. Hola irmá, no te rias, todavía me quedan muchos cuentos para tí.
    Un besazo

    Comentario por Pilinguiña — 20 junio 2008 @ 8:23 pm | Responder

  13. Me tienes enganchado. Lo de menos es si son verdad o no, sea como sea tus relatos atrapan y crean adición ¿no será insano ésto, jajaja? Un verdadero disfrute y desde luego, ni de finde puede irse uno que a la vuelta hay placeres dobles. Besazo enorme Pilinguiña. Voy al siguiente jejeje

    Comentario por Ernesto — 23 junio 2008 @ 3:39 pm | Responder

  14. Gracias Ernes, así se motiva cualquiera. Un besazo

    Comentario por Pilinguiña — 23 junio 2008 @ 7:57 pm | Responder


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