Pilinguiña

21 junio 2008

EL PLÁCIDO PLACER DE LA TÍA ISABELITA

Filed under: Historias — Pilinguiña @ 3:34 pm

En la última página del periódico leyó su nota: Señorita soltera, seria y formal de mediana edad busca relación para fines matrimoniales.

La primera carta que recibió fue la de un gallego. Por sus letras llenas de calor imaginó al hombre romántico, formal, protector y cariñoso de sus novelas de amor que, desde que salió del convento, leía con fruición.  Antes de dar el paso estuvieron carteándose y hablando por teléfono durante un año. Enamorados como dos adolescentes decidieron que ella viajaría ese fin de semana para conocerse.

Llegó nerviosa, llevaba días muy inquieta. Había ido a la peluquería y se había duchado restregando con fuerza su piel  deseando que el agua se llevara también su aspecto de seca solterona. Se pintó por primera vez los labios y las uñas de las manos y pies.

Pero la crueldad del gallego  le dejó una profunda huella de dolor en su corazón. Ese mismo fin de semana  se casaba con otra. Isabelita había sido solamente una broma entre él y sus amigos.

Plácido también había contestado al anuncio. Era de la misma provincia que ella. El desdén de la mujer en la primera y única carta a la que había contestado, motivó con fuerza su deseo de conocerla. Tenía una preciosa letra inclinada hacia la derecha que a él se le antojaba solo podía estar escrita por una delicada y virginal dama. Le envió 24 cartas, una al mes,  durante dos años. En ellas rogaba una cita para conocerse.

Solo cuando Isabelita, con la ayuda y pesquisas de mi madre, se convenció de que el remitente era quién decía ser, y que su condición era la de soltero de un pueblo cercano, aceptó acudir a la cita.

Se conocieron en la estación de autobuses. Mientras tomaban café, él estuvo observándola con detenimiento. Aunque no era una mujer agraciada y sus ojos eran pequeños, su nariz aguileña, su barbilla destacada, el pelo tosco rizado y estaba muy delgada, tenía la delicadeza de la soltera indefensa y virgen de sus sueños. Desde ese momento se enamoró perdidamente de la tía Isabelita.

Él también estaba soltero. De joven había tenido una novia que le abandonó a los 4 años, escapando a la ciudad con el hijo del cartero. Desde entonces, dedicó su vida al campo, a sus animales y, con los años, al cuidado de su anciana madre. Solo tenía una afición, la bebida,  gracias a ella,  la decepción por la pérdida de su novia le habían hecho olvidar, salvo cuando iba de putas, su relación con las mujeres. Ahora que su madre era muy anciana había sentido de nuevo el deseo de vivir acompañado por una buena mujer.

La edad de Isabelita, 52 años, y su recatado atuendo, no mejoraban su aspecto nada atractivo. Iba vestida con una camisa blanca abotonada hasta el cuello, chaqueta y falda larga negra, medias tupidas y zapato plano.  

Ella se había percatado del intenso interés de aquel hombre que no dejaba de mirarla con una sonrisa pícara. No se fiaba, la experiencia con el gallego había dejado una dolorosa huella que la impedían volver a mirar a un hombre con aquella inocencia e ingenuidad de su primera cita.

Empezaba a sentir mucha vergüenza. Colorada,  bajó la cabeza rogando a la virgencita que le dijera cuanto antes si deseaba volver a verla. Le dolía ser la solterona de la familia y, a su edad, había perdido la esperanza de encontrar novio.

El hombre que la estaba mirando era gordo, de cincuenta y tantos años, nariz gruesa y roja, labios carnosos y ojos grandes y vivos. No era exactamente el caballero guapo y educado con el que había soñado toda su vida, pero parecía mostrar un gran interés por ella, por su vida y por su situación personal. Se ofreció a acompañarla a su casa. En la puerta quedaron para el día siguiente.

Esa noche, Plácido borracho cantó una serenata debajo de su ventana. Avergonzada y a la vez satisfecha, le rogó que se fuera. Nunca nadie  había hecho nada semejante por ella.

Así estuvieron durante 6 meses, embriagados por el vino y el amor hasta que, Plácido complaciente,  prometió no volver a beber y le pidió en matrimonio.

Isabelita había soñado durante medio siglo de noches solitarias, como sería su primera vez. Habló de ello con mi madre. Temía por igual al dolor y a la vergüenza de la desnudez de ambos. Aunque mi madre intentó tranquilizarla,  ella sufrió durante los días previos a la boda  ante lo que intuía podía ser una dolorosa y vergonzosa noche de bodas.

Al día siguiente de la boda, debido a su sorprendente y renovado aspecto juvenil, mi madre intuyó que aquella noche había sido la más feliz e intensa de la vida de mi tía Isabelita.

El día de su primer aniversario de bodas, enterró a su marido. Nos contaba orgullosa como poco antes de morir, su Plácido, había asegurado que moría de amor por ella.

-Al dejar de beber por tí mi amor, el hígado se me ha secado  y este cáncer me ha brotado

Fueron sus últimas y románticas palabras.

PilinguiñaEmbriagada

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9 comentarios »

  1. ¡Pobre Isabelita! No me digaís que la mujer no estuvo de pega, solo pudo conocer el amor un año. ¡Que penita que me da!
    Pero claro cogiendo la parte buena vale más pájaro en mano que cien volando. hay quien se queda soltera toda la vida y no ha podido conocer durante un año la satisfcción del verdadero amor.
    ¡Que bonitas palabras le dirijió por última vez! Ay, que me he emocionado.
    Paquita

    Comentario por Paquita cervera — 21 junio 2008 @ 7:54 pm | Responder

  2. Que relato mas precioso! Nos dijiste que nos contarias la boda de la tia Isabelita y aqui esta. Que relato mas humano. Ese personaje, visto por ti merece que hagas un pequeño relato sobre ella. Su infancia, su entrada en el covento , su vida alli , su salida, su vida al quedarse viuda…y el medio, la sociedad que la rodeaba ¿No crees? La has recreado tan bien que me parece conocerla.

    En Antropologia social se realizan unos trabajos sobre relatos de vida. Con la edad que tiene me parece que es un personaje clave para entender un poco mas ciertos hechos de la epoca que ha vivido .Como vive seria precioso que pudieras hacer una cosa asi con ella. Hacerle entrevistas, tener charlas y obtener material de base para seguirla a ella y su epoca. Creo que se lo merece, Es una figura muy tierna la que presentas.

    Animate porque con lo bien que has escrito los dos relatos sobre ella estoy seguro de que harias una cosa especialmente buena que te gratificaria mucho . Lo que no se es si tendrias tiempo de hacer algo asi, pero como no tienes fecha para terminarlo y puedes tardar lo que quieras…El unico limite es que ella es bastante mayor. No se si olvida mucho, pero incluso si es asi, es muy interesante

    Si quieres bibliografia sobre esta clases de trabajo puedo dartela e indicarte los mas practicos

    Te felicito por ese precioso relato que me ha hecho disfrutar mucho Un abrazo grande grande Tia Chea

    Comentario por tiachea — 21 junio 2008 @ 9:08 pm | Responder

  3. Madrina, sí, un solo año y pasó de ser una solterona abandonada a una viuda respetada. Un besito.

    Chea, muchas gracias, efectivamente no tengo tiempo. Si algún día me animo, nos ponemos a ello. Otro beso para tí.

    Comentario por Pilinguiña — 21 junio 2008 @ 9:24 pm | Responder

  4. Pobre tía Isabelita, la vida no ha sido muy justa con ella.

    Un saludo, Pilinguiña

    Comentario por dostospos — 22 junio 2008 @ 11:22 am | Responder

  5. Sí, la tía Isabelita no empezó a disfrutar de la vida hasta que escribió el anuncio en el periódico.
    Cuando quedó viuda, empezó su actividad frenética, asociaciones de viudas, pintura, escritura, etc., un no parar.
    Todo un personaje.

    Comentario por Pilinguiña — 22 junio 2008 @ 12:15 pm | Responder

  6. Jo, qué pena que esta historia que se las prometía felices por fin a Isabelita tenga ese final tan triste.

    Comentario por Tesa — 22 junio 2008 @ 11:19 pm | Responder

  7. En cada relato superas al anterior, eres genial. Como dice Chea tienes que escribir la historia de la tía Isabelita. Venga, saca tiempo que tu puedes.
    Gracias siempre y ya me tienes otra vez de los nervios esperando el próximo relato. Besos

    ErnestoPiliguiñoadicto

    Comentario por Ernesto — 23 junio 2008 @ 3:45 pm | Responder

  8. Tesa, la tía Isabelita ha disfrutado mucho después de su boda y siendo viuda. Hubo un antes y un después.

    Ernesto, que encanto que eres. Besos para tí también

    Comentario por Pilinguiña — 23 junio 2008 @ 7:56 pm | Responder

  9. Hola Pilinguiña, Encontramos a faltar tus escritos.
    ¿Como va mi niña? Cuéntanos si ya has terminado el libro, como te encuentras, en fin, cuéntanos algo.
    Tu madrina que te hecha en falta
    Paquita

    Comentario por Paquita cervera — 24 octubre 2008 @ 8:03 pm | Responder


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